MEDICIÓN DE LA SALUD DE LA POBLACIÓN GUATEMALTECA
RESUMEN
La noción de la salud pública parece presuponer la salud de la población. Ahora bien, el concepto de salud está más fácilmente utilizado a nivel de la individualidad orgánica: su aplicación a una población o a un colectivo parece problemática a primera vista. Desde luego, se hace necesario reflexionar sobre este concepto de salud de la población que, sin embargo, nosotros utilizamos. Si el análisis filosófico de los conceptos de salud y enfermedad se ha concentrado sobre los usos de estos a niveles individuales e infra-individuales, aquí queremos mostrar la importancia de una reflexión sobre el nivel supra-individual. A partir de desarrollos recientes de la epidemiología contextual o de la epidemiología social, argumentamos sobre la importancia de dar un contenido al concepto de salud de la población que haga de él algo más que una extensión por analogía del concepto de salud individual
Determinantes de la salud
La determinación en salud es el proceso por que se producen las diversas formas de enfermar o morir de la población. Los determinantes sociales de la salud, son las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, y los sistemas establecidos para combatir las enfermedades que padecen. A su vez, estas circunstancias están configuradas por un conjunto más amplio de fuerzas económicas, sociales, normativas y políticas. Los determinantes están relacionados con aspectos tan variados como los biológicos, hereditarios, personales, familiares, sociales, ambientales, alimenticios, económicos, laborales, culturales, de valores, educativos, sanitarios y religiosos. 3 Lalonde (Lalonde y Laframboise, 1974) estableció la importancia que cada uno de los determinantes tiene sobre los niveles de salud pública y definió un marco conceptual integral para el análisis de la situación de salud y la gestión sanitaria. Él propuso como factores condicionantes de la salud en la población un modelo de cuatro grandes dimensiones de la realidad, denominadas “campos de la salud” que son la biología humana, el ambiente, los estilos de vida y la organización de los sistemas de salud.
Factores individuales y preferencias en estilos de vida
La conducta del individuo, sus creencias, valores, bagaje histórico y percepción del mundo, su actitud frente al riesgo y la visión de su salud futura, su capacidad de comunicación, de manejo del estrés y de adaptación y control sobre las circunstancias de su vida determinan sus preferencias y estilo de vivir. Las conductas y estilos de vida están condicionados por los contextos sociales que los moldean y restringen. De esta forma, problemas de salud como el tabaquismo, la desnutrición, el alcoholismo, la exposición a agentes infecciosos y tóxicos, la violencia y los accidentes, aunque tienen sus determinantes proximales en los estilos de vida y las preferencias individuales, tienen también sus macro determinantes en el nivel de acceso a servicios básicos, educación, empleo, vivienda e información, en la equidad de la distribución del ingreso económico y en la manera como la sociedad tolera, respeta y celebra la diversidad de género, etnia, culto y opinión.
Índice de Desarrollo Humano (IDH)
El IDH es una medida sintética utilizada para evaluar el progreso a largo plazo en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, el acceso al conocimiento y un nivel de vida digno. El indicador utilizado para medir una vida larga y saludable es la esperanza de vida. El nivel de conocimiento se mide a través de la media de los años de escolaridad entre la población adulta, es decir, el promedio de años de escolarización recibida a lo largo de la vida por las personas de 25 años o más; y el acceso al aprendizaje y el conocimiento, mediante los años esperados de escolaridad de los niños en edad de comenzar la escuela, que es el número total de años de escolaridad que puede esperar recibir un niño de esa edad si los patrones vigentes de las tasas de matriculación por edad se mantienen a lo largo de la vida del niño. El nivel de vida se mide a través del ingreso nacional bruto (INB) per cápita, expresado en dólares internacionales de 2017 convertidos utilizando las tasas de conversión de la paridad de poder adquisitivo (PPA). Para obtener información más detallada, véase la nota técnica 1. Con el fin de garantizar la máxima comparabilidad posible entre países, el IDH se basa principalmente en datos internacionales de la División de Población de las Naciones Unidas (datos sobre esperanza de vida), el Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (datos referentes al promedio de años de escolaridad y al número de años esperados de escolaridad) y el Banco Mundial (datos del INB per cápita). Como se indica en la introducción, los valores y clasificaciones del IDH presentados en el informe de este año no son comparables con los de informes anteriores debido a las revisiones realizadas en los diferentes indicadores que lo componen. Para posibilitar la evaluación del progreso en los IDH, el Informe de Desarrollo Humano 2020 incluye un nuevo cálculo de los IDH correspondientes al período de 1990 a 2019 utilizando series de datos coherentes.
Valor y clasificación del IDH de Guatemala
El IDH de Guatemala en 2019 fue de 0.663, lo que sitúa al país en la categoría de desarrollo humano
mediano y en el 127º lugar de 189 países y territorios.
Entre 1990 y 2019, el IDH de Guatemala aumentó de 0.481 a 0.663, un incremento del 37.8%. En la
tabla A se expone el progreso de Guatemala en cada uno de los indicadores del IDH. Entre 1990 y
2019, la esperanza de vida al nacer en Guatemala aumentó en 12.0 años, los años promedio de
escolaridad aumentaron en 3.5 años y los años esperados de escolaridad aumentaron en 4.3 años. El
INB per cápita de Guatemala creció en torno a un 56.8% entre 1990 y 20
19.
- Evaluación de los progresos realizados en relación con otros países El progreso del desarrollo humano, medido a través del IDH, resulta útil para la comparación entre dos o más países. A modo de ejemplo, entre 1990 y 2019, Guatemala, Nicaragua y Honduras experimentaron diferentes grados de avance de la mejora de sus respectivos IDH.
El IDH de Guatemala en 2019 (0.663) es superior al promedio de los países del grupo de desarrollo humano mediano (0.631) y es inferior al de los países de Latinoamérica y el Caribe (0.766). En Latinoamérica y el Caribe, Guatemala se compara con Nicaragua y Honduras, cuyos IDH ocupan los lugares 128º y 132º, respectivamente (véase la tabla B).
IDH ajustado por la Desigualdad (IDH-D)
El IDH es una medida promedio de los logros básicos de un país en el ámbito del desarrollo humano. Como cualquier promedio, el IDH enmascara la desigualdad de la distribución del desarrollo humano entre la población a escala nacional. El Informe sobre Desarrollo Humano 2010 introdujo el IDH-D, que tiene en cuenta la desigualdad en las tres dimensiones del IDH “descontando” el valor medio de cada dimensión según su nivel de desigualdad. El IDH-D, por tanto, es básicamente el IDH una vez descontadas las desigualdades. La “pérdida” de desarrollo humano debida a la desigualdad viene dada por la diferencia entre el IDH y el IDH-D, y se puede expresar en forma de porcentaje. A medida que aumenta la desigualdad en un país, también crece la pérdida de desarrollo humano. Asimismo, se presenta el coeficiente de la desigualdad humana como medida directa de la desigualdad; se trata de un promedio no ponderado de las desigualdades en las tres dimensiones. El IDH-D se calcula para 152 países. Para obtener información más detallada, véase la nota técnica 2. El IDH de Guatemala en 2019 es de 0.663. Sin embargo, una vez descontada la desigualdad, el valor del índice cae a 0.481, lo que implica una pérdida del 27.5% debido a la desigualdad en la distribución de los indicadores de las diferentes dimensiones del IDH. Nicaragua y Honduras registran pérdidas del 5 23.5% y el 25.6% como consecuencia de la desigualdad, respectivamente. La pérdida debida a la desigualdad en los países con IDH mediano es del 26.3%, y en el caso de Latinoamérica y el Caribe, del 22.2%. El coeficiente de desigualdad humana de Guatemala es de un 26.9% (véase la tabla C).
Índice de Desarrollo de Género En el Informe sobre Desarrollo Humano 2014
La OIDH introdujo el Índice de Desarrollo de Género, una nueva medida basada en el Índice de Desarrollo Humano desglosado por sexo, definido como la relación entre el IDH de las mujeres y el de los hombres. El Índice de Desarrollo de Género mide las desigualdades de género en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: la salud (medida como la esperanza de vida al nacer de mujeres y hombres), la educación (medida a través de los años esperados de escolaridad de las niñas y los niños y el promedio de años de escolaridad de las mujeres y los hombres adultos de 25 años o más) y el control sobre los recursos económicos (medido según el INB per cápita estimado de mujeres y hombres). Para obtener información detallada sobre la construcción del índice, consúltese la nota técnica 3. Los países se han agrupado en función de la desviación absoluta de la paridad de género en el IDH. Esto significa que la agrupación tiene en cuenta por igual la desigualdad que favorece a los hombres y la que favorece a las mujeres. El Índice de Desarrollo de Género se calcula para 167 países. El valor del IDH de las mujeres correspondiente a Guatemala en 2019 es de 0.639, mientras que para los hombres es de 0.679. En consecuencia, el valor del Índice de Desarrollo de Género es 0.941, por lo que el país se sitúa en el grupo 3. 2 A título comparativo, los valores del Índice de Desarrollo de Género en Nicaragua y Honduras son 1.012 y 0.978, respectivamente (véase la tabla D).
Los países se dividen en cinco grupos según la desviación absoluta de la paridad de género en los valores del IDH. Grupo 1: países con un alto nivel de igualdad en cuanto a los logros en el IDH entre mujeres y hombres (desviación absoluta inferior al 2,5%); grupo 2: países con un nivel medio-alto de igualdad en cuanto a los logros en el IDH entre mujeres y hombres (desviación absoluta de entre el 2,5% y el 5%); grupo 3: países con un nivel medio de igualdad en cuanto a los logros en el IDH entre mujeres y hombres (desviación absoluta de entre el 5% y el 7,5%); grupo 4: países con un nivel medio-bajo de igualdad en cuanto a los logros en el IDH entre mujeres y hombres (desviación absoluta de entre el 7,5% y el 10%); y grupo 5: países con un bajo nivel de igualdad en cuanto a los logros en el IDH entre mujeres y hombres (desviación absoluta de la paridad de género superior al 10%).
Índice de Desigualdad de Género
El Informe sobre Desarrollo Humano 2010 introdujo el Índice de Desigualdad de Género, que refleja las desigualdades basadas en el género en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y actividad económica. La salud reproductiva se mide por medio de las tasas de mortalidad materna y de fecundidad entre las adolescentes; el empoderamiento por el porcentaje de escaños parlamentarios ocupados por mujeres y de los logros de cada género en la educación secundaria y la educación superior; y la actividad económica por la tasa de participación femenina y masculina en el mercado laboral. El Índice de Desigualdad de Género se interpreta cómo la pérdida de desarrollo humano debido a la desigualdad entre los logros de las mujeres y los hombres en las tres dimensiones de dicho índice. Para obtener información más detallada sobre el Índice de Desigualdad de Género, véase la nota técnica 4. El Índice de Desigualdad de Género de Guatemala en 2019 fue de 0.479 lo que sitúa al país en el lugar 119º de un total de 162 países. En Guatemala, el 19.4% de los escaños parlamentarios están ocupados por mujeres, y el 38.6% de las mujeres adultas ha alcanzado al menos un año de educación secundaria, frente al 37.5% de los hombres adultos. Por cada 100,000 nacidos vivos mueren 95 mujeres por causas relacionadas con el embarazo, y la tasa de fecundidad entre las adolescentes es de 70.9 nacimientos por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años. La participación de las mujeres en el mercado de trabajo es del 39.9%, en comparación con el 86.3% de los hombres (véase la tabla E). Nicaragua y Honduras, por su parte, ocupan respectivamente el 101º y el 100º lugar de la clasificación según este índice
Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) El Informe sobre Desarrollo Humano 2010 introdujo el IPM, que identifica las múltiples privaciones superpuestas que sufren las personas en tres dimensiones: salud, educación y nivel de vida. Las dimensiones de salud y educación se basan en dos indicadores cada una, mientras que el nivel de vida se basa en seis. Todos los indicadores necesarios para construir el IPM de un país se toman de la misma encuesta de hogares. Los indicadores se ponderan para crear una puntuación de privación, y estas puntuaciones se calculan para cada una de las personas participantes en la encuesta. Se utiliza una puntuación de privación del 33,3% (un tercio de los indicadores ponderados) para diferenciar a las personas pobres de las que no lo son. Si la puntuación de privación es igual o superior al 33,3%, se considera que el hogar (y todas las personas que viven en él) se encuentra en situación de pobreza multidimensional. Las personas con una puntuación de privación mayor o igual que el 20% pero inferior al 33,3% se clasifican como vulnerables a la pobreza multidimensional. Por último, aquellas que obtienen una puntuación de privación mayor o igual que el 50% viven en situación de pobreza multidimensional extrema. Desde 2018, la OIDH y la Oxford Poverty and Human Development Initiative elaboran y publican conjuntamente las estimaciones del IPM. La última edición, de julio de 2020, abarca 107 países en desarrollo (se excluyen los países que carecen de encuestas que permitan calcular el IPM): Trazar caminos para salir de la pobreza multidimensional: Lograr los ODS (también disponible en francés e inglés). Las definiciones de las privaciones incluidas en cada indicador y la metodología de cálculo del IPM pueden consultarse en la nota técnica 5. Siguiendo con la práctica de años anteriores, la OIDH hace públicos los programas estadísticos utilizados en el cálculo del IPM 2020 para una amplia selección de países (véase http://hdr.undp.org/en/content/mpi-statistical-programmes). Los datos de encuestas más recientes públicamente disponibles sobre la estimación del IPM de Guatemala se refieren a 2014/2015. En Guatemala, el 28.9% de la población (4,981 mil personas) vive en situación de pobreza multidimensional y otro 21.1% está clasificado como vulnerable a la pobreza multidimensional (3,637 mil personas). La intensidad de la privación en Guatemala, que es la puntuación de privación media de la población en situación de pobreza multidimensional, es del 46.2%. El IPM, el porcentaje de la población que sufre pobreza multidimensional, ajustado según la intensidad de las privaciones, se sitúa en 0.134. Nicaragua y Honduras presentan un IPM de 0.074 y 0.090, respectivamente. En la tabla F se compara la pobreza multidimensional con la pobreza económica, medida a través del porcentaje de población que vive con menos de 1,90 dólares por día (en términos de paridad de poder adquisitivo de 2011). La tabla muestra que la pobreza económica solo es una parte del problema. El recuento de personas en situación de pobreza multidimensional es 20.2 puntos porcentuales mayor que el de personas que sufren pobreza económica. Esto implica que los individuos que viven por encima de la línea de pobreza monetaria pueden sufrir carencias en la salud, educación, y otras condiciones de vida. La tabla F muestra asimismo el porcentaje de la población de Guatemala que vive en situación de pobreza multidimensional extrema. Las contribuciones de cada dimensión a la pobreza multidimensional completan el panorama sobre la situación de las personas que viven en Guatemala. La tabla muestra también las estimaciones correspondientes para Nicaragua y Honduras con fines comparativos.









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